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17 Octubre 2004
Una Publicación del Partido Comunista Internacional (ICP)
IL PROGRAMMA COMUNISTA
Redazione: Casella Postale 962
20101 Milano
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    17-10-04
    Internationalist Papers 12/2004

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EL IMPERIALISMO
DE LOS
PORTAAVIONES

El imperialismo, en su aspecto general de conquista y dominaciòn de los organismos polìticos y econòmicos por parte de un centro estatal superior, no es un echo exclusivo del capitalismo.
Prescindendo de su contenido social, existen numerosos tipos del mismo fenòmeno històrico: un imperialismo asiàtico, un imperialismo greco-romano, un imperialismo feudal y finalmente un imperialismo capitalista. Alos obreros revolucionarios nos interesa, sobre todo, la diferencia sustancial que distingue al imperialismo capitalista de su contraposiciòn històrica, o sea, el imperialismo feudal.
Dejando a un lado siempre las otras diferencias fundamentales, el imperialismo feudal y el imperialismo capitalista se dintiguen netamente en cuanto que el uno se manifestò en construcciones estatales que tenian fundamento territorial y terrestre, mientras que el otro se presentò en la escena històrica, sobre todo, como dominaciòn mundial fundada en la hegemonìa naval, y por consiguiente, en el dominio de las grandes vìas oceànicas. Bajo el feudalismo podìa ejercer una funciòn imperialista el poder estatal que diponìa de la primicia militar terrestre; bajo el capitalismo, por el contrario, que es el modo de producciòn que ha conducido a cotas inauditas la producciòn de mercancìas y exasperado hasta lo iverosìmil los fenòmenos del mercantilismo ya ìnsitos en los precedentes modos de produciòn, el imperialismo està conectado a la primacia naval, hoy convertida en primacia aeronaval.
Imperialismo capitalista es ante todo hegemonìa en el mercado mundial. Pero, para conquistar tal supremacìa, no bastan una potente màquina industrial y un territorio que les asegure las materias primas. Hace falta una inmensa marina comercial y militar, o sea, el medio con que controlar las grandes vìas intercontinentales del tràfico comercial. Los acontecimientos històricos demuestran, efectivamente, còmo la sucesiòn en la primacia imperialista està ligada estrechamente, en règimen de mercantilismo
capitalista, a la sucesiòn en la primacia naval.
La decadencia de la Repùblica veneciana, que se elevò a gran potencia y esplendor en la època de las Cruzadas, se iniciò con la pèrdida del monopolio del comercio entre Asia y Europa. El tràfico intercontinental se desarrollaba, una parte por vìa maritima, o sea, en el Mediterràneo y en el Mar Rojo, y otra parte por vìa terrestre. En efecto, no existiendo el Canal que acostase el istmo de Suez, era necesario trasbordar las mercancìas llevadas por las naves que atracaban en los puertos de la costa egipcia del Mar Rojo, a los carros terrestres y fluviales que aseguraban el enlace con los puertos mediterràneos, entre los cuales tenìa la primacia Alejandrìa.
El descubrimiento de Amèrica habìa hecho a Portugal y Espana patrones de vastos imperios coloniales, los primeros el la historia del imperialismo moderno. Verdaderos precursores del imperialismo de tipo estadounidense, los portugueses no se preocuparon de la ocupaciòn de grandes territorios, ocupàndose sobre todo en tomar posesiòn de los pasajes obligados del tràfico mundial.
En le àmbito de tan grandioso plan, era indispensable conquistar la hegemonìa en el Ocèano Indico, puente de pasaje entre los continentes màs desarrollados de la època: Europa y Asia. Asì tuvo lugar que, partiendo de la Colonia del Cabo, conquistada a principios del siglo XVI, los portugueses metieron las manos en Ceylàn y en Malaca, extendièndose hasta el archipièlago de la Sonda , y màs tarde en China, donde ocuparon Macao. Pero el golpe que hiriò mortalmente la supremacìa veneciana fue la ocupaciòn portuguesa de la isla Socotra y del estrecho de Ormuz, situados respectivamente a la entrada del Mar Rojo y del Golfo Pèrsico. De tal modo las antiguas vìas de agua y de tierra del comercio euro-asiàtico fueron interrumpidas, y las naves que intentaban violar el bloqueo portuguès eran undidas despiadadamente. Entonces, la Repùblica de Venecia y el Sultan de Egipto, para salvar los intereses comunes, estrecharon la alianza contra los nuevos patrones del Ocèano Indico, pero la flota aliada fue derrotada en la batalla de Diu (1590).
[...]

...continúa en "internationalist papers n.12 / 2004"